LA CANCELACIÓN DE LA INSCRIPCIÓN REGISTRAL DE LA HIPOTECA



La Dirección General de los Registros y del Notariado con su resolución de 20 de septiembre de 2019 nos ha recordado que no hay una cancelación automática de la hipoteca mediante la acreditación del pago de la obligación, sino que se hace necesario, para que la hipoteca se extinga frente a todos, su cancelación mediante el correspondiente negocio cancelatorio.

En su argumentación nos remite al artículo 82 de la Ley Hipotecaria que estable que “las inscripciones hechas en virtud de escritura pública no se cancelaran sino por sentencia contra la cual no se halle pendiente recurso de casación, o por otra escritura o documento autentico, en el cual preste su consentimiento para la cancelación la persona a cuyo favor se hubiera hecho la inscripción…”

Para efectuar la cancelación de la inscripción se requiere:

Que el acreedor titular registral de la garantía otorgue la oportuna escritura pública.

O que, tras la tramitación de un procedimiento judicial en el que dicho acreedor haya sido parte, se dicte sentencia firme que ordena la cancelación.

Con este pronunciamiento justifican el rechazo de la inscripción de una cancelación en un caso de reconocimiento del beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI)  al haberse presentado únicamente dos autos de reconocimiento del BEPI en favor de los deudores hipotecarios, pero sin ningún pronunciamiento expreso sobre la eventual cancelación de la hipoteca.

Para que se pueda cancelar la hipoteca la resolución judicial debe de ordenarlo explícitamente indicando la finca y la descripción de la misma que debe cancelarse.

La Dirección General de los Registros y del Notariado partiendo de la tesis de que el pago del crédito sólo extingue la obligación garantizada, pero no la hipoteca,  resuelve que la completa extinción frente a terceros requerirá de un acto especial de cancelación.

Amèrico Ologaray Orti

Fotografía Diario El Mundo

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