EL SEGURO DE UN VEHÍCULO DEBE CUBRIR LOS DAÑOS QUE ESTE CAUSE CUANDO ESTE APARCADO.

Un vehículo que llevaba más de 24 horas estacionado en el garaje privado de un inmueble comenzó a arder, causando daños. El incendio se originó en el circuito eléctrico del vehículo. El propietario del vehículo tenía concertado un seguro de responsabilidad civil derivada de la circulación de vehículos automóviles con Línea Directa Aseguradora, S.A. («Línea Directa»). El inmueble estaba asegurado con Segurcaixa, Sociedad Anónima de Seguros y Reaseguros («Segurcaixa»), que abonó a la sociedad propietaria del inmueble una indemnización de 44 704,34 euros por los daños causados en éste por el incendio del vehículo.

Meses más tarde Segurcaixa interpuso demanda contra Línea Directa para que fuese condenada a reembolsarle la indemnización que había abonado, por considerar que el siniestro había tenido su origen en un hecho de la circulación cubierto por el seguro de responsabilidad civil del vehículo.

La demanda después de ser desestimada por un juzgado de primera instancia fue estimada  por la Audiencia Provincial condenando a Línea Directa a abonar a Segurcaixa el importe solicitado.

La decisión de la Audiencia se basó en una interpretación amplia del concepto “hecho de la circulación” que le llevó a la conclusión de que es hecho de la circulación “el incendio de un vehículo estacionado de forma no permanente por su propietario en una plaza de garaje, cuando la combustión obedezca a causas intrínsecas al vehículo sin que concurra la interferencia del acto de un tercero”.

Línea Directa interpuso recurso de casación contra esta sentencia ante el Tribunal Supremo, que, al albergar dudas acerca de la interpretación del concepto de «circulación de vehículos» recogido en la Directiva europea relativa al seguro de la responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles, decidió plantear varias cuestiones prejudiciales al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (“TJUE”).

El 20 de junio de 2019 el TJUE dictó la sentencia que resolvió la cuestión prejudicial planteada.

En la misma recordó que en sentencias anteriores había declarado que:

El concepto de “circulación de vehículos” que figura en la Directiva no se limita a las situaciones de circulación vial, es decir, de circulación por la vía pública, y que incluye cualquier utilización de un vehículo que sea conforme con su función habitual”.

Fotografía Diario Lasprovincias.es

“De ello se sigue que el alcance del concepto de “circulación de vehículos“, en el sentido del artículo 3, párrafo primero, de la Directiva 2009/103, no depende de las características del terreno en el que se utilice el vehículo ni, en particular, de la circunstancia de que el vehículo esté inmovilizado en un aparcamiento en el momento de producirse el accidente”.

“En estas circunstancias, ha de considerarse que el estacionamiento y el período de inmovilización del vehículo son estadios naturales y necesarios que forman parte integrante de su utilización como medio de transporte.

En consecuencia, un vehículo se utiliza conforme a su función de medio de transporte cuando está en movimiento, pero también, en principio, mientras se encuentra estacionado entre dos desplazamientos”.

“El hecho de que el vehículo llevase más de 24 horas estacionado en el garaje no desvirtúa esta conclusión. En efecto, el estacionamiento de un vehículo presupone su inmovilización, en ocasiones durante un período prolongado, hasta el siguiente desplazamiento”.

Por todo lo anterior el TJUE resuelve que:

“El artículo 3, párrafo primero, de la Directiva 2009/103/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de 2009, relativa al seguro de la responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles, así como al control de la obligación de asegurar esta responsabilidad, debe interpretarse en el sentido de que está comprendida en el concepto de “circulación de vehículos” que figura en esta disposición una situación, como la del litigio principal, en la que un vehículo estacionado en un garaje privado de un inmueble y utilizado conforme a su función de medio de transporte comenzó a arder, provocando un incendio que se originó en el circuito eléctrico del vehículo y causando daños en el inmueble, aun cuando el vehículo llevara más de 24 horas parado en el momento en que se produjo el incendio”.

Amèrico Ologaray Orti

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